
Björn Andrésen, muerto en octubre de 2025 a los 70 años a causa de un cáncer, sigue siendo el caso de estudio más documentado de un mecanismo preciso: la fabricación de un ideal de belleza masculina por una industria cultural, a expensas de un adolescente sin poder de negociación.
Casting de Muerte en Venecia: anatomía de una fabricación
Luchino Visconti buscaba un efebo para encarnar a Tadzio en su adaptación de Thomas Mann. El casting, realizado en varios países escandinavos, se basaba en criterios físicos precisos: rubio, finura de rasgos, androginia. Björn Andrésen, entonces de 15 años, correspondía al fantasma viscontiano de una belleza prerrafaelita trasladada al cine.
También recomendado : Descubre las especies de loros exóticos más fascinantes del mundo
La proyección en el Festival de Cannes en 1971 transformó a un adolescente en objeto de deseo público. Visconti lo presentó a la prensa como «el chico más guapo del mundo», una fórmula performativa que congeló a Andrésen en una imagen de la que nunca pudo desprenderse. Plantearse la cuestión de quién es el chico más guapo del mundo implica interrogar las condiciones de producción de este tipo de etiqueta mucho más que la apariencia misma.
El documental realizado por Kristina Lindström y Kristian Petri, emitido en 2021, mostró las consecuencias concretas de esta exposición: soledad, alcoholismo, incapacidad para construir una carrera fuera del mito. La co-directora elogió tras su fallecimiento el coraje de Andrésen por haber contado públicamente estas dificultades.
Para profundizar : Las últimas tendencias y novedades imprescindibles en el mundo del automóvil en 2024

Escala PSL y looksmaxxing: la búsqueda del «más guapo» industrializada
El mito del chico perfecto no se extinguió con el cine de los años 70. Migró hacia los foros y luego hacia TikTok y Discord en una forma tecnificada. El looksmaxxing, nacido en las comunidades incels a principios de los años 2010, propone una optimización sistemática de la apariencia masculina: cirugía maxilofacial, medicina estética, protocolos de grooming.
El Child Mind Institute ha documentado la existencia de una jerarquía formalizada, la PSL scale, que clasifica a los hombres según criterios morfológicos medibles: ángulo de la mandíbula, forma de los ojos, porcentaje de masa grasa, relación entre las proporciones de la cara. Las categorías van de «subhumano» a «Chad», siendo este último el modelo masculino óptimo.
Aquí observamos un deslizamiento significativo respecto al caso de Andrésen. La figura del «chico más guapo del mundo» ya no es atribuida por un director o un jurado de festival. Es colectivamente construida por comunidades en línea que cuantifican la belleza masculina.
- La mandíbula cuadrada y el canthal tilt positivo (inclinación externa del ojo) son los dos criterios más discutidos en los espacios PSL
- Los protocolos incluyen intervenciones no quirúrgicas (mewing, ejercicios faciales) y quirúrgicas (geonioplastia, rinoplastia)
- El Child Mind Institute señala efectos documentados sobre la ansiedad y los trastornos de la imagen corporal en adolescentes expuestos a estos contenidos
Clasificaciones virales y ficción del consenso mundial
Cada año, circulan listas en las redes sociales: «los 100 rostros más bellos del mundo», «el jugador más sexy». Estas clasificaciones no se basan en ninguna metodología científica. Funcionan como objetos de viralidad pura, diseñados para generar clics y polémica.
El mecanismo es siempre el mismo. Un sitio o una cuenta agrega votos en línea, a veces manipulados por fandoms organizados. El resultado se presenta como un veredicto mundial cuando en realidad refleja la capacidad de movilización de una comunidad de fans. Personalidades tan diferentes como Cristiano Ronaldo o ídolos del K-pop aparecen en estas listas sin que los criterios de selección sean nunca explicitados.

Estas clasificaciones comparten con la etiqueta atribuida a Andrésen la misma pretensión de objetividad, pero su duración es radicalmente diferente. Nadie lleva el peso de un título viral durante cincuenta años. La velocidad de rotación de las redes sociales protege paradójicamente a los individuos clasificados: el fantasma se renueva demasiado rápido para destruir una sola vida.
Senado francés y derivas masculinistas: el mito como enjeu político
La delegación a los derechos de las mujeres del Senado ha alertado sobre las nuevas prácticas masculinistas, de las cuales el looksmaxxing forma parte. El informe señala la difusión de contenidos normativos sobre la virilidad entre públicos muy jóvenes, a través de plataformas que escapan en gran medida a la regulación.
El tema va más allá de la cuestión estética. La búsqueda del «más guapo» se inscribe en un ecosistema ideológico donde la apariencia física masculina se convierte en un marcador de valor social. Las comunidades que promueven estos estándares no se limitan a consejos de grooming. Transmiten una visión jerárquica de las relaciones entre hombres, basada en criterios biológicos supuestamente objetivos.
- El Senado apunta específicamente a los contenidos destinados a menores en las plataformas de video
- El vínculo entre comunidades looksmaxxing e ideología incel está documentado por varios investigadores en ciencias sociales
- La cuestión de la imagen corporal masculina sigue siendo menos estudiada que su equivalente femenino, lo que complica la prevención
El recorrido de Björn Andrésen y el ascenso del looksmaxxing cuentan la misma historia a cincuenta años de distancia. Una mirada externa, ya sea de un cineasta italiano o de un algoritmo de TikTok, transforma un cuerpo en objeto de deseo colectivo.
La diferencia radica en la escala: millones de chicos están ahora expuestos a esta presión, donde Andrésen estaba solo frente a Visconti. Hoy, la etiqueta circula en todas las plataformas, sostenida por comunidades enteras, y afecta a adolescentes mucho antes de que tengan los medios para rechazarla.